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El objetivo es promover un uso más racional del suelo, adecuado a los valores propios del suelo rústico y del paisaje del territorio, pudiendo establecer ámbitos preferentes para la implantación actividades o la concentración de determinados usos a nivel comarcal que permitan tanto la optimización de los recursos existentes como de las infraestructuras vinculadas que sean necesarias crear. El estudio de los usos y actividades implantados en el conjunto del territorio de la comarca permite diagnosticar y definir la capacidad de acogida para la implantación de estos en Suelo Rústico y con ello establecer la compatibilidad de usos en los suelos. Con el análisis y propuesta a escala comarcal se pretende propiciar y posibilitar la implantación de actividades compatibles y respetuosas con el medio natural, asegurando el control y gestión del impacto ambiental de las actividades económicas mediante la minimización de los recursos.
1) Análisis de las actividades implantadas en el territorio, así como de la demanda existente (macrogranjas, invernaderos, energías renovables, uso minero, cinegético, industrial, etc.), y realizar un diagnóstico de la capacidad de acogida. 2) Revisión de determinaciones existentes en Suelo Rústico. 3) Realizar mesas de participación con las empresas establecidas en Suelo Rústico, además de otros actores relevantes, con el fin de recoger sus demandas. 4) Estudio y propuesta de ámbitos preferentes de las diferentes actividades con especial cuidado en aspectos como recursos hídricos, infraestructuras necesarias y compatibilidad de usos. 5) Elaboración del plan estratégico que establezca las directrices en la comarca y sea el marco para la regulación de ordenanzas municipales, los instrumentos de planeamiento general y sus innovaciones.